IDA GUDMUNDSSON

Pintor figurativo de un pequeño pueblo en Suecia. Principalmente pinto con colores al óleo, lo que me permite recrear la piel y la ropa en la superficie del lienzo.
Durante aproximadamente un año he estado trabajando en una serie llamada Flood, donde he estado combinando colores contemporáneos como el amarillo neón, que se usan con frecuencia en chaquetas de visibilidad, con las posturas expresadas en el arte europeo de los siglos XIV-XVI. En esta serie exploro lo que queda cuando las pinturas y escenas religiosas clásicas están privadas de su contenido religioso y son arrastradas a un entorno contemporáneo.

Incluso si no asocia inmediatamente estas poses con su origen, que son retablos e íconos católicos, quiero que el espectador experimente una sensación de familiaridad, porque creo que estas poses históricas son parte de nuestra memoria colectiva. Hasta hace poco, trabajé con escenas más grandes y entornos, pero en mi trabajo actual, me centro en la reunión íntima y las expresiones de los rostros y las manos. De alguna manera, quiero llenar el vacío que queda después del cuadro del ídolo religioso, en un mundo (parcialmente) desacralizado, principalmente para surgir / explorar la empatía a la que se suponía que daría lugar la pintura religiosa más antigua. Mis pinturas no son retratos de dos personas, sino un retrato de una situación, compartida por dos personas, que no necesariamente se comunican, y quizás incluso extraños entre sí.

En mi proceso, invito a los modelos a recrear una escena o una situación. A veces uso una cámara y otras veces pinto de la vida, dependiendo de la situación de los modelos (qué tan avanzada es la postura y cuánto tiempo tenemos).

Estas últimas décadas, la pintura clásica y realista ha regresado a la escena artística y hay muchos artistas que la exploran. No me veo como un artista realista, a pesar de que utilizo la misma técnica, me veo como un pintor de iconos, trabajando con motivos contemporáneos. Trabajo con los colores al óleo de manera tradicional, utilizando muchas capas, que es algo que me permite recrear casi cualquier material y darle un cuerpo. Para mí, es una aventura crear la ilusión de la piel y las telas, de una manera que nos hace creer en la realidad de las imágenes y que permite al observador acercarse a la pintura, sin destruir la ilusión.

Debido al hecho de que una pintura pequeña requiere que el observador se acerque a ella, la pintura llena el campo de visión del observador y las áreas circundantes se vuelven borrosas, lo que permite estos encuentros cercanos e íntimos entre el espectador y la imagen que deseo que el espectador experiencia.

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