Roger Dale

“La mirada de Roger Dale es absolutamente directa, establece lo real con la concentración física y filosófica del tirador zen, solo lo arregla, eso es todo”. La mano de Roger Dale no tiembla no, no se desvía, no traiciona: obedece. Con una ciencia notable, ella se somete al conformarse a la sensación que el ojo registra y transmite al cerebro. Y este punto – y solo él, porque todo esto que está alrededor todavía es vago: esta porción del espacio, determinada con precisión, aparece allí, en el lienzo. Un vaso, una botella, la cara del pintor o la de un amigo (sea cual sea el tema, solo el ¡pintura!) Sin la menor concesión o indecisión, la porción de realidad capturada no es una reconstitución, ni un documento fotográfico, ni hiperrealismo, ni expresionismo, ni idealismo, ni surrealismo, ni academicismo, ni romanticismo.
La pintura de Roger Dale es la de un moralista. En nuestro mundo de tonterías, burlas y dudas, es algo nuevo y muy fuerte.

 

 

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